No cabe duda que la posible conclusión del Tratado de Libre Comercio puede causar una disminución en el crecimiento económico de México y en la generación de empleos, pues alrededor del 80% de nuestras exportaciones van a los EU, sin embargo, una reducción de impuestos en el vecino país del norte puede golpear a la economía mexicana igual o más que la terminación del Tratado.

Cualesquiera de los dos eventos no se darán este año y aunque se den los dos o alguno de ellos en el 2018, sus efectos no le pegarán de lleno al actual gobierno, por ello no esperamos ninguna reforma para enfrentarlos.

Más allá de las expectativas negativas que crearán esos eventos en la medida que se considere puedan acontecer, el problema concreto que generan es de pérdida de competitividad para captar inversión extranjera, la que ya ha disminuido por la falta de seguridad jurídica, exceso de reglamentaciones, corrupción, aumento de la inseguridad personal, falta de equilibrios de las finanzas públicas e incrementos de los costos por precios de la luz y los combustibles, que son mayores que en EU.

Esos factores restan atractivo a México como receptor de inversión extranjera, y si les sumamos la terminación del tratado y la reducción de impuestos en los EU, la pérdida de competitividad será mayor. Las soluciones las tendrá que implementar el próximo gobierno. El actual desperdició la oportunidad de realizar cambios para contrarrestar la pérdida gradual de competitividad de la economía mexicana, que se acelerará si termina el TLC o bajan los impuestos en EU.

No hay más caminos, si queremos crecer más el próximo sexenio, que reducir reglamentaciones, inseguridad, corrupción, deuda, déficit e impuestos, para lo cual es necesario adelgazar el gasto público. Sí se puede, pero para el actual gobierno no es una prioridad, pues bajar gasto se contrapone con su lucha por conservar la Presidencia.

Quienes pueden sacar a México del hoyo que se vislumbra son candidatos que incluyan en sus programas, y los cumplan si llegan a la Presidencia, la desreglamentación, la baja de impuestos, deuda, déficit y gasto, si quieren contrarrestar una posible terminación del TLC y baja de impuestos en EU.