medicina económica

Lo que funciona y lo que no funciona

Los términos derecha, izquierda, socialismo, capitalismo, neo-liberalismo, neo-socialismo o socialismo del siglo XXI, nos llevan a descalificar o apoyar políticas económicas según encuadre en uno de esos calificativos. Si nos consideramos de derecha descalificamos cualquier política económica que suponemos de izquierda, sin mayor razonamiento, y si nos calificamos de izquierda, rechazamos cualquier política económica que consideremos de derecha, sin tomar en cuenta si ayuda o perjudica en realidad al pueblo o sociedad en general.

Como no hay medicinas de derecha y de izquierda, sino las que curan y las que no curan, tampoco hay economía de izquierda y de derecha, sino la que reduce la pobreza y la que no.

Los fanatismos, y el afán de concentrar el poder, nos llevan a defender políticas económicas que no curan los problemas sociales, aunque sus promotores nos prometan que aliviarán todos los males, como los tónicos que venden los merolicos en las calles, que prometen curar todas las enfermedades.

La mayoría de las políticas populares que predican aliviar carencias sociales tienen efectos contraproducentes. Hay pruebas de que durante miles de años los controles de precios solo produjeron escasez de los bienes controlados. El libro “40 siglos de control de precios” (se puede leer por vía electrónica en la página web de CEDICE), deja claro que esa vieja política económica creó más problemas de los que solucionó.

Lo mismo sucede con los precios de garantía, aumento de salarios mínimos y controles de cambios, causan más males sociales que los que curan, pero todavía los aplican gobernantes que posponen las verdaderas soluciones -dejar de crear inflación-, si a corto plazo las políticas populistas, con efectos adversos les permiten evadir la realidad, ganar popularidad y tener control sobre el enfermo.

Si queremos reducir la miseria y elevar el nivel de vida de un mayor número, debemos aplicar políticas económicas que funcionen, más allá de clasificaciones de izquierda y derecha, y hacer a un lado las que no funcionan, que van contra la lógica y los principios económicos y que, como los tónicos que venden los merolicos, no curan y agravan los males sociales.