Lo que se oculta de los 43

El asesinato de 43 jóvenes estudiantes de la normal de Ayotzinapa en Guerrero, hace dos años y medio, es un acto deplorable que merece la mayor de las penas a todos los autores materiales e intelectuales de esos asesinatos. Tan condenable es la matanza como utilizarla con fines políticos e ideológicos por radicales e intelectuales de izquierda, y ocultar la responsabilidad de quienes los llevaron a su muerte, aunque existan pruebas testimoniales, de presunción y confesionales de su responsabilidad en ese acto delictivo.

Es inhumano e indignante que grupos de izquierda alimenten la mentira entre los padres de los 43 de que sus hijos están vivos; ojalá fuera verdad, pero convirtieron ese mito en bandera que les reporta ingresos económicos, subsidios, viajes y excusas para justificar bloqueos, robos y marchas.

Hay pruebas de que el alcalde de un partido de izquierda estuvo involucrado en la matanza. También hay incumbencia del gobernador en ese entonces de Guerrero, y responsabilidad indirecta del gobierno priista federal y de Andrés Manuel López Obrador por apoyar al narco alcalde de Iguala durante su campaña, pero no son responsables directos de sus muertes, como los presentan los grupos de izquierda que manipulan política e ideológicamente esos lamentables hechos.

El gobierno estatal perredista, el federal priista, y periodistas e intelectuales de izquierda, evitan pedir se investiguen los motivos, fines y responsabilidad del director, maestros y líderes de la normal de Ayotzinapa en el envío de los 43 a morir en una guerra de cárteles del crimen organizado a 143 kilómetros de distancia de su escuela.

Hay pruebas confesionales, testimoniales y de presunción de las que se puede concluir que líderes de la normal enviaron a los jóvenes a robar droga al cártel de narcos de Iguala por encomienda de otro cártel, o que buscaban debilitar al cártel de Iguala con el escándalo. Pero las autoridades de gobernación decidieron que no era políticamente recomendable 'criminalizar' a quienes mandaron a los jóvenes a Iguala, pues 'alborotaría más la gallera'.

Si queremos terminar con la inhumana utilización de los 43 estudiantes hay que investigar y fincar responsabilidades a quienes los enviaron a una guerra de narcos.

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