La lección que la última década deja a México
En solo 10 años, el ingreso por persona subió en EE. UU. y se desplomó en Venezuela. Eso no es casualidad: son instituciones y reglas.
- EE. UU.: de US$54,973 (2014) a US$84,534 (2024)
- México: de US$11,391 (2014) a US$14,186 (2024)
- Venezuela: de US$7,096 (2014) a US$4,218 (2024)
Cuando se debilita el Estado de Derecho y se castiga la inversión, el ciudadano promedio no “resiste”: empobrece.

El dato que incomoda: la prosperidad no se decreta
Venezuela no se empobreció por falta de recursos naturales. Se empobreció por políticas que sustituyeron producción por promesas.
El intervencionismo estatal ha estancado nuestra economía por décadas. En cambio, el libre mercado fomenta innovación y empleos, liberando a millones de la miseria.
Si se respetan contratos, propiedad y competencia, la inversión llega, el empleo crece y el ingreso sube.
Si se persigue al que produce, si se politiza la justicia, si se multiplican controles y discrecionalidad, ocurre lo contrario.
Estados Unidos: el ingreso crece donde hay certidumbre
EE. UU. aumentó su PIB per cápita en la década 2014–2024 en torno a 54%. Eso se traduce en más margen para consumir, invertir, innovar y financiar servicios públicos sin ahogar al sector productivo.
México: avances, pero el reto sigue siendo enorme
INEGI reporta que en 2024 la pobreza fue 29.6% (38.5 millones de personas), y la pobreza extrema 5.3% (7.0 millones).
Aun con esa baja, hay un dato que exige seriedad: la carencia por acceso a servicios de salud fue 34.2% en 2024.
Esto importa por una razón: sin instituciones que garanticen derechos y reglas claras, el crecimiento se vuelve frágil.
Venezuela: cuando el Estado asfixia, el ingreso se hunde
En Venezuela, el PIB per cápita cayó alrededor de 41% entre 2014 y 2024. La factura no la paga “la oligarquía”: la paga el ciudadano con salarios pulverizados y fuga de talento.
¿Por qué el libre mercado reduce la pobreza?
La ruta no es la “utopía”, es la libertad económica aplicada con sentido común.
Tres palancas explican el efecto:
- Competencia abierta: baja precios y sube calidad.
- Menos trabas: más empresas nacen y crecen.
- Inversión: capital que llega = empleo que aparece.
Cuando esto ocurre, la ayuda social deja de ser “plan de vida” y vuelve a ser lo que debe ser: red de apoyo temporal.
Chile: un ejemplo latinoamericano (con datos duros)
Chile redujo su pobreza nacional de 36.1% (2000) a 11.7% (2015) y 6.5% (2022). No fue magia. Fue una combinación de apertura, estabilidad, reglas y expansión del empleo productivo.
La meta posible: duplicar el ingreso (sin vender humo)
Con 5% anual sostenido, el ingreso por persona se duplica aproximadamente en 14 años (regla del 70).
Pero aquí está la condición: ese 5% no se obtiene con discursos. Se obtiene con productividad, inversión y certeza jurídica.
Agenda mínima para no caer en “igualdad en pobreza”
- Estado de Derecho: propiedad y contratos protegidos.
- Regulación inteligente: menos permisos inútiles, más competencia.
- Apertura y comercio: más mercado para el productor mexicano.
- Incentivos a invertir: que el capital no huya por miedo.
La pobreza no se derrota con promesas de prosperidad. Se derrota con un país donde la gente pueda trabajar, emprender e invertir sin que el poder político le cambie las reglas a mitad del juego.
La disyuntiva es simple: más libertad para producir… o más control para repartir escasez.